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miércoles, 29 de abril de 2009

El Camino de un Peregrino

Realizado para un trabajo de la RICE (www.conveniorice.blogspot.com) , en Convenio con mi Colegio (Instituto
Pedro Poveda)


Prólogo
“El camino de santiago fué la principal vía de peregrinación europea a partir del siglo XII, consistía en un viaje hacia un lugar sagrado en el que los fieles esperaban la obtención de una gracia divina; además provocaba un anhelo de construir que permitió un importante despliegue arquitectónico, tanto que gracias al gran fervor religioso engendró grandiosas construcciones.”
En España, a mediados del Siglo XIV, un joven campesino intenta terminar con el sistema feudal que se ejercía, instaurando un movimiento de rebelión campesina en Santiago de Compostela, su tierra natal. La mala calidad de vida y trabajo, y la hipócrita acción de los que gobernaban aquellas tierras, eran algunas de las causas de la protesta. Después de varias luchas, triunfos y fracasos, la acción revolucionaria iba a caer en un trágico enfrentamiento en la ciudad de Santiago, donde el joven después de pasar la noche herido en la catedral, es capturado por un grupo opositor de la clase más alta de la sociedad.
Después de cumplir varios años bajo el régimen feudal, huye, y peregrina a lo largo del Camino de Santiago en búsqueda de su libertad y delamor.

Capítulo 1 – El comienzo del camino

Pasan las horas, pasan los días, pasa la vida…
Hace varios días que la penumbra me agobia, el amanecer me contempla y la luna me acompaña, la tierra seca y húmeda siente mis pasos. Sólo veo su cara, o quiero verla, no sé si está acá, no sé si me acompaña, pero la siento presente. ¡Fue tan efímera su presencia que apenas vi su resplandor, su rasgada cara!
¿Qué será de ella? ¿Adónde se habrá dirigido? La verdad es que no lo sé, pero pronto lo sentiré.
El camino es largo, Santiago de Compostela me espera. Sin dudas, me precipita el deseo de volver a ver aquellos edificios, aquellas catedrales, aquellos monasterios, aquellos templos, el estilo románico viviente. Dicen que en ellos encontraré a mi Dios, que descubriré toda la grandeza de aquellas tierras, aquellas inmensas infraestructuras.
Estas edificaciones provienen de una combinación armoniosa de diversos estilos artísticos y arquitectónicos como el romano, el prerrománico, el bizantino y el árabe, entre otros. Su infraestructura es sorprendente; lleva un conjunto de sentimientos, de símbolos, de mensajes, de efervescencia religiosa.
Pero es difícil llegar allí, más en mi situación. Sin embargo, siento que allí volveré a ver su rostro, en medio del silencio del claustro, en las monumentales puertas de entrada, en el campanario que anuncia la unión de Dios con nosotros, en la ruta hacia la amada y esperada eternidad.
El calor de Toulouse me reprime; faltan días, horas y miles de caminos que atravesar, persecuciones que obviar; Quiero comenzar a sentir la libertad, aquel pleno ideal de la felicidad. No necesito más mandados ni esclavitudes, ni conformarme con el vil diezmo, ni con la protección ante las guerras, ni con aquellas prometidas tierras. Mi acción es un grito de rebeldía, un anuncio de encuentro con mi Dios y con ella.

Capítulo 2 – Pasado insaciable

Desde hacía años, mi vida era la de un simple y acobardado servidor, un criado que, sin embargo, tenía un alma insaciable y ganas de liberarse, de encontrar alguna solución. En estos tiempos y en estas tierras, no era sencillo sobrevivir. La nobleza nos tenía acorralados en una situación de la cual era trabajoso salir. Nuestro grito era el cambio, habíamos sobrevivido a varias luchas, de a poco íbamos generando un nuevo clima, pero una noche en Santiago, aquel grito dejó de sonar. Cerca de la catedral un grupo de infantería nos sorprendió y no supimos defendernos, muchos caían y nada podían hacer, la lucha por la liberación estaba en su peor momento, en un instante, no sentí nada más. De pronto abrí los ojos, vi a un hombre al lado mío, con aspecto desafiante. Él provenía de la más alta clase, de la indómita nobleza, estaba en un inmenso lugar, en cuyos prósperos campos miles de campesinos labraban la tierra.
Aquellos días fueron mi agonía; las duras horas trabajando la tierra agobiaban mi alma, agigantaban mis penas y en una sola cosa pensaba, pensaba en cómo acabar con estos mandados y estas sacrificadas tareas.
El tiempo pasaba y seguía pensando.
Una noche, vi a una extraña persona que rezaba arrodillada ante un altar. Lentamente, sin que nadie me viera, me acerqué y le pregunté quién era. Ella no me respondió y, en silencio, emprendió su retirada. Corrí rápidamente y la tomé de la mano; le pedí por favor que me diera una respuesta, pero siguió sin contestarme. Entonces la apreté más fuerte y al cabo me confió: “Soy Ana, hija de aquel terrible hombre, de aquel hombre que reprime a sus criados, que abandona a sus mujeres, que mata hasta al más cristiano. Un viejo hereje, prófugo y desafiante, sintiéndose ser de la nobleza y gobernando estas terribles tierras. La rebelión no es de su agrado, por lo cuál termina con todo aquel hombre que intente cambiar el sistema feudal. He pensado viajar hacia los reinos de España, en busca de mi propia religión, hacia aquella catedral de la cual todos hablaban”. Me quedé sin palabras, no supe qué responderle. Su rostro, al igual que el mío, se mostraba atónito. Mi acción no fue otra más que besarla; ella se mostró sorprendida y asustada (una voz se escuchaba desde el fondo). Ana se había ido y con ella se instauró mi nueva esperanza, mi nueva fe de que algo podría cambiar.
Al día siguiente, mientras trabajábamos, otro campesino me contó que, por la noche, alguien había escapado. Me dijo que lo estaban buscando, que cuando la encontraran su final llegaría rápido.
Mi mente quedó balbuceando, no tardé en pensar quién podría haber sido. ¡Seguro había sido ella! Sentí que debía hacer algo, algo para terminar con estas injusticias.
Esa misma noche, corriendo entre los campos, emprendí mi camino.
Cerca del amanecer llegué a un pueblo llamado Toulouse, en él me encontré con un grupo de gente esperando algo, estaban en la entrada de un Templo, donde me dijeron que descansaba San Saturnino un obispo y mártir. Otro me dijo que estaban emprendiendo un viaje hacia Dios, hacia la obra románica más deslumbrante de todos los tiempos, hacia aquel lugar donde descansaba el antiguo apóstol Santiago. No dudé en unirme a aquella peregrinación, ya que sabía que allí estaría mi verdadero hogar y aquella mujer que tanto me había sorprendido.

Capítulo 3 – Llegando a la frontera

Han pasado varios días y sigo en camino, he peregrinado por las tierras de Auch, otro pueblo francés. A algunos les he contado mi historia y me han escuchado; a mi lado hay varios campesinos, burgueses, cristianos, monjes y gente de otros lugares. Todos compartimos un mismo anhelo, un mismo fin, un mismo lugar hacia donde ir.
Mientras rodeábamos el valle de Aspe y llegábamos al puerto de Somport, un pequeño grupo de infantería obstaculizó el paso y nos detuvo unos momentos. Estaban buscando a alguien. Sabía quién era esa persona, no me iba a quedar quieto. La gente se puso molesta y la infantería comenzó a reprimir; algunos cayeron al piso y otros pedían orden. De golpe, sentí un frío filo en mi pierna y caí al piso. Después de un rato, la infantería se calmó y emprendió su retirada hacia el norte.
La gente estaba preocupada. Algunos seguían y otros dejaban la peregrinación; sin embargo, este último no era mi caso.
Un peregrino me ayudó y me curó la herida. Una vez calmados, visitamos las ruinas de del Hospital de Santa Cristina, aquél en el que había estado internado el monarca aragonés Sancho Ramírez.
Seguimos caminando y entramos en la esperada España.


Capítulo 4 – España nos recibe


Ya estábamos en tierras españolas y nos dirigíamos hacia el pueblo de Jaca. Transitamos por los pueblos de Los Arañones y Canfranc, la primera población hispana del Camino. Allí hablamos con algunos habitantes y paramos unos pocos minutos a descansar. Durante el descanso, no hice más que recordar a Ana, de recordar aquella noche en que había huido preocupado por ella. Pensé en cómo y dónde podría estar. Nunca me había sentido tan preocupado por alguien a quien sólo había conocido efímeramente. Tal vez esto significaba algo. ¿Sería amor? ¿Serían emociones? ¿Sería el camino para encontrar la libertad? La verdad es que no lo sabía. Los demás peregrinos me invitaron a seguir y continuamos caminando. Después de unas horas llegamos, a Villanúa donde vimos la iglesia de San Vicente; más adelante, ya en Aruej, nos encontramos con otra pequeña iglesia románica. Caminamos un trecho más y llegamos a Jaca. En el camino hacia el Puente de la reina, nos topamos con la ermita románica de San Juan Caprasio, el Monasterio románico de San Juan de la Peña, la Iglesia románica de Santa María (de la que me sorprendió su fachada y su triple ábside), entre otros muchos monasterios y obras románicas. Finalmente llegamos al Puente de la Reina, aquí finalizaba nuestro primer camino, llamado el camino aragonés. Ahora transcurríamos por el camino francés. Faltaban muchas horas y varios días, pero pronto llegaríamos.

Capítulo 5 – La noche de Burgos

Ahora nos tocaba transcurrir un nuevo camino hacia Santiago. Las noches se volvían largas; los días, cortos. Los pies sufrían y mi alma también. Seguía recordando y pensando. Así, pasaban los días y los pueblos, pueblos como Estella, Los Arcos (donde visitamos la hermosa iglesia de San Pedro de la Rúa), Logroño, Nájera, Santo Domingo de Calzada, Belorado (donde nos detuvimos a orar en la ermita de Nuestra Señora de Belén). Allí tuvimos que atravesar los llamados Montes de Oca, un lugar lacustre y abrupto de empinadas cuestas. Mientras subíamos, descansamos un rato, comimos y bebimos algo. De a poco, empezaba a sentir un nuevo aire, ese aire llamado libertad, una libertad de amor, oficio y religión. Reflexionaba acerca de lo que tenía cada pueblo, de sus iglesias, de sus edificaciones y me sorprendía, no podía entender cómo en mis tierras había tanta grandeza que no conocía, tanto espíritu cristiano, pero tampoco podía entender cómo había otra gente que hacía el mal, que mataba y perseguía, que se ocultaba y gobernaba. Todo eso instauraba un nuevo despertar en mi alma, un grito de cambio y rebelión.
Cuando retomamos la marcha, pasamos por el pueblo de San Juan de Ortega y seguimos hasta Santnovenia y Agés, y otros pueblos como Cardeñuela y Villafría. Entonces se sumaron a la peregrinación un grupo de hombres provenientes de la ruta del País Vasco; Uno de ellos me pareció misterioso, me miraba en forma extraña y observaba plenamente mis movimientos. En el momento no me preocupé y continuamos hacia Burgos.
Cuando entramos en la ciudad de Burgos, me sorprendió ver la cantidad de artesanos, mercaderes y hospitales. Sin embargo, lo más deslumbrante para mí fue su catedral. A diferencia de las que habíamos visto antes, ésta provenía del estilo Gótico y hacía poco que se había terminado de construir. Los demás peregrinos comentaban que su fachada se parecía mucho a las catedrales de París y de Reims. El templo mostraba una bella galanura gótica por doquier, por encima de los arcos formeros de la nave principal corría un hermoso triforio (con bellos arcos trebolados cobijados por arcos escarzanos, cuyo tímpano estaba perforado por cuadrifolios). En el interior del templo, había todo tipo de obras de arte: retablos, pinturas, entre otros. Al estar allí sentía a Dios demasiado cerca, me transmitía mucha armonía, paz y tranquilidad. No me sentía de esta manera desde hacía mucho tiempo, el fervor religioso brotaba incansablemente dentro de mí, me hacía sentir más cerca de la amada libertad, del esperado amor.
La noche se venía acercando y decidimos hacer un alto para descansar. Los pies estaban cansados, el cuerpo sufría sequía y nuestras mentes ya deliraban.
Para descansar, elegimos una especie de refugio para peregrinos. La noche de Burgos estaba algo inquieta, la lluvia se anunciaba y el viento soplaba incansablemente. En medio de la noche, sentí que algo se me acercaba, me di vuelta y era una mujer de largos cabellos negros y con un aspecto cansado de tanto caminar. No me parecía haberla visto durante la peregrinación. Me dijo que venía a buscarme, que traía noticias de Ana. Ella sabía que yo estaba aquí, pero yo no entendía cómo. Entonces me dijo que se dirigía a Santiago por las tierras del sur. Si quería encontrarla, debía acelerar mi marcha. Un grupo de soldados de su padre nos estaban buscando a ella y a mí. No tarde en levantarme, me vestí rápidamente y me fui. Enseguida comenzó a llover y el camino apenas se divisaba; emprendía mi último tramo, aquel tramo en busca del amor y la libertad.

Capítulo 6 – Ansiando el encuentro

Por los caminos dejaba mi huella, por los caminos dejaba mi esperanza, por los caminos dejaba mi vida, por los caminos la ansiaba a ella. Había pasado un mes desde aquella noche en Toulouse, un mes en el que no había vuelto a ver su rostro. Seguía peregrinando, pero esta vez sin gente a mi lado.
Me dirigía hacía León, otro destino importante. Mientras tanto, pasaban los pueblos de Hontanas (donde vi otra iglesia gótica), Frómista, Carrión de los Condes (donde volví a ver otras hermosas ermitas), Calzadilla de la Cueza (aquí me encontré con otra iglesia románica, cómo aquellas que había visto en las primeras etapas del camino), Sahagún, Reliegos y Archauelas. En este último pueblo, mi pensamiento se encendió otra vez, ahora comenzaba a pensar en qué haría cuando me encontrara con Ana. Por un lado, pensaba terminar mi peregrinación en la llamada Finisterre y luego de alguna manera terminar con lo que un día había luchado y anhelado, acabar con aquellos evasores, herejes y asesinos, fomentar nuevamente una revolución campesina, para que no hubiera más siervos, para que todos fuéramos simplemente ciudadanos con derechos, donde nuestro ansiado deseo de libertad no fuese obstaculizado por fuerzas mayores, hacer justicia por mis compañeros caídos aquella terrible noche en santiago; por el otro, pensaba en dejar florecer mi amor, o aquello que parecía ser amor.
Entré en la magnífica ciudad de León y observé todo su movimiento plenamente. Pude ver la Basílica románica de San, donde se guardaba el sepulcro de San Isidoro de Sevilla (un antiguo Obispo) y lo más maravilloso, la Catedral de León. Su interior era grandioso, lleno de armonía gótica. Allí pude apreciar un centenar de ventanas y tres grandes rosetones, con gran influencia francesa.
Faltaban pocos días y pocos pueblos. Al igual que ella, Santiago estaba cerca. Mi futuro se sentía presente y no hacía más que anhelar su llegada. Antes de partir, decidí escribirle una carta a Ana, una carta que, estaba seguro, que en algún momento le daría.

Capítulo 7 – Tinta y Alma

Mis versos comenzaban a plasmarse en un papel…

Desde una amarrada sombra has de partir
En mi sueño tu mirada enfrenta a la mía
Despojándome de la muerte amanecida
Sin tu amor no vale mi vida
Vivo sin vivir en mí
Dios me contempla desde lo alto
El abismo viene hacia mí
En mi yo no vivo ya
Peno por verte
Nuestro lazo tan fuerte
Producto de un efímero encuentro
Vive anestesiado sin una verdadera razón
Los caminos recorridos
El anhelo de pasión en mis días
El grito de libertad y de esperanza
Compartieron tus esperanzas
Mi amor encendido se encuentra contigo
Quiero ver tus ojos, renacer en ellos
Quiero gozar de tu fruto, vivir en él.
Quiero morir si hace falta,
Quiero combatir junto con tus ansías
Quiero gritarle al cielo, a Dios y a su Padre
Que mi amor hacia ti es inigualable.

El camino seguía, la carta dentro de mí había guardado, muchos pueblos pasaban, Santiago llegaba.

Capítulo 8 – El final del camino

Había transitado los pueblos de Astorga, Molinaseca, Villafranca, Triacastela, Sarria, de Rúa y muchos más que a los que no les había prestado la debida atención.
Mi mente quería pensar en una sola cosa, y no quería parar hasta conseguirla. Pero no todo andaba bien, algo extraño sentía en mi pecho; Una vil conmoción de sentimientos, la sospecha de que algo malo se aproximaba, pero no lo quería creer. Nada más creía en ella y en aquel encuentro.
Por fin, mi camino se terminaba, las tierras de Santiago de Compostela veían mi llegada. Esta vez sí quería prestar mucha atención a sus iglesias y distintas edificaciones, quería volver a ver mi tierra. Seguía manteniendo su aspecto medieval de hacía seis años. Me acerqué hacia la catedral, muchos sentimientos viajaban en mi mente. Lo cierto es que me impresionaba ver aquella inmensa construcción románica, su armoniosa cruz latina de tres naves, su tribuna, crucero, arcos, girola y capillas absidales. Ese aire puro y armonioso, la incansable presencia de Dios, el aroma de libertad, el silencio de los claustros, y sobre todo las cosas, el reencuentro con ella.


Capítulo 9 – El último grito

Me di vuelta sintiendo que Ana estaba ahí, desde cerca oía su respirar, sus manos tocaban mi espalda. ¡Ahí estaba ella! Mis ojos se llenaban de lágrimas, mi libertad se hacía presente al igual que aquel amor, mis palabras se arriesgaban a decir algo. Mis sentimientos se volvieron oportunos y, en medio de aquel silencio, de mis labios sonó un “te amo”. Sus ojos también lloraron y nos abrazamos. Me sentía completamente cálido; de a poco, ella se soltó y balbuceó: “Vámonos pronto de aquí, nos encontraron”. Mi cielo se caía y mis esperanzas también, pero no me iba a rendir. Corrimos por los claustros y salimos sin que nadie nos viera.
Sin embargo, un grito se oía y muchos pasos se aproximaban. Eran ellos, ¡nos habían encontrado! Ahí estaba su padre gritando. Sus hombres se aproximaron y la tomaron bruscamente. Me resistí y arrojé un golpe rápido, pero me agarraron fuertemente del cuello. Mientras la alejaban de mí, ella lloraba. Yo no me podía soltar y sólo pude decir estas palabras: “Desde lo más profundo de mi canto te doy mi corazón, por vos sufrí, por vos tengo la vida, por vos he de morir y por vos muero”. Mi anhelo no había sido alcanzado, sentía que nada había podido cambiar, que el grito rebelde se apagaba, al igual que mi alma. Mis ojos se cerraron, no vi más.
––Esto es lo que me ha pasado, no te pido que me perdones, dejala a ella y matame a mí. En un futuro tu vida caerá, los campesinos se rebelarán y la fuerza perderás. Dios nunca te perdonará el cielo no lo verás solo sentirás la muerte agónicamente, mi nombre nunca lo sabrás, sólo sabrás que de alguna forma he vencido ––proclamé.
––Cállenlo, ya de nada sirve ––ordenó.
––¡Mátenlo! Que sufra y olvide, él no ha triunfado y nunca triunfará, su Dios no lo salvará ––sentenció.
Las últimas palabras se escucharon, el grito de guerra se impuso. Pero éste no ha sido
el final; El futuro quedaba incierto y alguien lo podría cambiar….

FIN

Federico Gamba 2009

viernes, 2 de enero de 2009

Desesperación


Hoy no me acuesto , la noche me desvela y en algo me hace pensar , en esa frivola mirada que ví a la mañana pasar. A algo me hacia recordar , podía ver en ella miles de rostros y situaciones diferentes , que todas en mi mente algo querían marcar.
Me hacían imaginar noches diferentes , noches que en mi alma en busca de algo iban a estar , pero se me hace dificil de concretar , porque todo en el pasado me hace pensar.
Han pasado años... años en que la desesperación se me hacía notar , esa desesperación por poder encontrar algo que mi vida hiciera brotar.
Pero tiempo después me encuentro acá . rodeado de vueltas , que siempre en mi vida , todo van a desmoronar...
Me hacen caer , una y otra vez y no me dejan conocer la infinita inquietud de conocer.
No sé si la salida es llorar y lamentar , creo que no , creo que lo que queda es luchar , dificil será , pero nada talves lo obstaculizará.
Mi ira me enfrenta , ya no quiere descansar , me enferma y me desconsuela , otra vez , sin piedad.
Y yo le pregunto a mi ser... ¿Qué es lo que hice mal? ¿Porqué esto? ¿Por qué yo? ¿Por qué no tal?
Mi conciencia no lo sabe , mi inconciente formula preguntas, una y otra vez , preguntas que no tienen respuesta , o que la respuesta es dificil de encontrar.
Idas y vueltas... Miles de veces más...
Sigue la misma desesperación cada vez se desarrola más . se hace más fuerte , dificil de controlar , y sigo acá, tratando de escapar , en medio de muchas almas más que nada bueno me hacen encontrar.
Luchar y lucha , miles de veces más.
Buscar y encontrar , la desesperación de mi serenidad.

Fede G.08

Pensá nomás

Deja todo lo que estás haciendo en este momento, abri tu mente,
deja que fluya tu pensamiento, reflexiona.
A veces no te preguntas el porqué de las cosas, porqué sucede esto
porque sucede lo otro, y ves que talves nada tiene respuesta, o aquella
respuesta es dificil de encontrar, pensas que no tiene solución, que
no podes hacer algo al respecto, que no te incumbe, o no te perjudica.
¿Qué pensas de la actitud del ser humano ante el mundo? ¿No sentis
que cada vez se siente más alejado y menos comprometido con él?
Es dificil imaginar un mundo sin desigualdades, sin injusticias, sin represiones
por pensar y actuar distinto, por tener distinta etnia, por tener distinta religión,
por ser tal y tal cosa.
A caso ¿No es la hora de actuar y rebelarnos ante esto?, introducite en tu alma,
en tu pensamiento, en tus ideales, en tus virtudes, ¿pueden aportar algo al caso?.
Imaginá, un mundo con armonía, paz, tranquilidad, amor, igualdad, libertad, justicia,
etcétera.
¿es dificil no?
Como hacer paz, si te retractas ante las personas que te rodean, y las obstaculizas,
si estas en constante guerra con tu gente, como hacer paz, si los que mandan emiten
una acción totalmente contraria. ¿Como hacerlo?
¿Como transmitir amor?, si no amas verdaderamente, si no ayudas al que esta en la calle,
si no acompañas al que sufre, si reprochas a tus padres, a tus amigos. Como hacer amor, si
vivimos en una constante guerra.
Como lograr libertad e igualdad, si te reprimen por pensar distinto, por manifestarte, por tener
otra religión, por pertenecer a otra clase, a otro entorno.
Que vamos a pensar de igualdad, en un mundo donde el pobre es la imagen olvidada de la sociedad,
donde el aborigenm el verdadero dueño de las tierras, es echado por unos ambiciosos e hipocritas, donde es visto
distinto , donde se discrimina.
Como generar tranquilidad, en un lugar donde la madre tierra es atacada constantemente por el humano, el cual
genera una inestabilidad natural terrible. Donde poco a poco va poniendo punto final a la vida.

Porqué nos separamos de nuestros hermanos, de nuestro ser latinoamericano, no te das cuenta que unidos
podemos ser mucho más, podemos ser una potencia.

¿Cuanta injusticia no?

Talves esto no te preocupa, no te molesta, o no lo sentis cerca. Pero pensá...
Tu cambio, tus acciones, tus demostraciones, tus preocupaciones, pueden ayudar a cambiar todo,
pueden ayudar a lograr todo lo nombrado anteriormente, nos puede ayudar a unirnos, a mantenernos fuerte,
a formar un gran futuro.

Como decía alguien años atras, dejá que el mundo te cambie y podrás cambiar el mundo.
Muy equivocado no estaba.

Pensalo nada más... Algun día, ¿la historia se podrá cambiar?

El Soldado

Otra vez me econtre ,con la muerte frente a mi , con su sonrisa me invitó a seguir. Mi hedonismo acá terminó , pasa el tiempo y el reflejo de mi vida se pone delante de mi.
Vivo cada instante, cada momento, cada segundo que pasa, es un tiempdo de vida que resto.
Si habré luchado por miles de sueños , mi alma habra quedado dormida, ya cuando me despierte veré como ha pasado mi vida.
Cada gota de sangre que derramñe . cada sueó que corté , hoy la parca vino a cobrarse mi vida.
Todo ha de pasar por tal manera, todo tiempo pasado fue peor , los rios en los cuales caminé , van a desembocar en un gran mar , el mar del final , lleno de misterios y con otras alegrias , si es que las habrá.
Por un escudo y una nación , di mi vida ; por un sueño y una alegria , entregé mis dias , mi libertad; en un cielo las encontrarán dando vueltas a la deriva.
¿A qué he venido aquí? . a luchar contra una estampida. que al fin y al cabo , me costó la vida.
La muerte es la misma para todos en este juego , que al llegar a la meta ,pasamos hacia otro escenario.
He vivido una efímera vida, con placeres , dolores, aveces dormida , que vivió cada instante , para lograr una vida , un futuro , mejor.
Con las fichas al tablero empecé este juego , jaquemate para la derrota dolor sin fortuna. Pagué mis ojos , mi libertad , mi querer y mis suelos , pagué mi vida, que en la batalla , mas tristes que nunca fueron.
Es aqui donde han de acabar mis sueños , es aquí , donde le pongo a fin vida , hacia otro lado iré a luchar contra la agonía.

Fede G. 07

Ansiadas esperanzas

Algo retumba dentro mio, una marea de dudas y preguntas. Esquivo tu certeza y me quedo en la penumbra. Miro, me doy vuelta y me pregunto, ¿la muerte me dará alguna salida? ¿O Sólo me hará descansar de tu mala alegría?
En un instante todo caé , ya sin pensarlo veo mi futuro pasar, de dónde serán estas fichas?, si ya he perdido todo , nada queda por jugar, todo vive en ruinas.
Entre la cordura y la desesperación , deambula mi vida, cada vez apunta más alto, mas cerca de la cima, pero al llegar arriba todo se derriba... y caigó otra vez más , otra de las tantas veces que perdido estoy.
Las horas pasan rápido a esta altura , no me doy cuenta que es mi último trazo , parra llegar al infinito.
Ojala allí se me presente alguna alegría , ojala ahi me quede transitando la vida.
Pero doy todo por perdido, ¿porque pensar esperanzas? , si sé que siempre se apagan. Pero mi mente sigue , sigue un rumbo fijo, un carril con una sola direccion, y con dos estrechos balanceandose. En uno veo mi vida , aquellas alegrias que hoy estan perdidas , el amor , el dolor, pero sobre todo , te veo a vos.
Esa sútil imágen que tengo , de a poco se fa transformando y pasa hacia el otro estrecho, se puede divisar una simple sonrisa , y la palma de una mano , una mano que me invita a ir con ella. Un soplido voraz , sacude mi cabeza , ahi me encuentro otra véz , tan lejos tuyo , tan cerca de perderte, pero sé que tú sabes que alguna vez no voy a partir , que alguna vez podré estar ahí, que en algún tiempo podramos fundir algo nuevo: Ansiadas esperanzas.
Pero estas esperanzas , cada vez son menores, cada vez me hacen preguntarme más ¿qué es lo que digo? , ¿digo algo cierto? . ¿digo lo que pienso? ¿transmito algun sentimiento? o ¡solo me lamento por mi estúpido sueño?. La verdad que no lo sé, solo entiendo que creo lo que veo , no veo lo que creo.
Llego al final , sigo cayendo , y me dejo llevar, siento un nuevo suspiero, un calor en mi pecho , mi alma se jacta y me encierro en mi sueño , casi sin pensarlo , me voy y ya no vuelvo.

Fede G.08

Guerrero

A veces uno se da cuento que no todo es como uno quiere que sea , siempre algo tiene que estar alreves de como uno lo desea.
Esto siempre se ve causado por algun misterioso factor , a veces fácil de decirlo , otras veces parecen un poco alejado a la realidad.
Como en este caso , ¿Cómo se puede explicar un inmenso dolor? , una yaga que nunca cesa , cada vez genera más dolor , y aunque alguna vez se puede curar , siempre te va a querer demostrar ,que el dolor mas fuerte será.
Todo es producto de uno mismo , no todo pasa por qué sí , siempre todo tiene una explicación , aunque no siempre sea tan precisa , yo hoy lo único que puedo explicar es que ya no tengo fuerza para seguir combatiento. El dolor cada vez penetra mas mi alma y hace que me derrumbe siempre al llegar a la meta , aunque casi nunca la alcanzo , es dificil alcanzarla ante esta situación.
Pero ahora que lo pienso , no me tengo que dejar vencer. Aunque sea muy dicifil.
Me cansa ver tu mirada , y que mi imaginación siga dandome esperanzas , de que algo, nuestras almas puede juntar.
Cada acción tuya , todo desmorona, me saca esas fuerzas para seguir combatiendo, pero como todo guerrero voy a demostrar lo que siento y lo hare valer , una vez finalizado no habra vuelta atras , pero por lo menos vas a entender cuanto sufro por vos y cuanto siente , más precisamente cuanto te amo.

Fede G.08

Túnel Final

No mires para atras, no te muevas, no te desesperes, el abismo viene hacia vos , es hora de que pienses que hacer, es hora de que pienses en ese amor, que te esta matando y te esta condenando a este dolor. Un tunel oscuro se ve a lo lejos , es tu unica escapatoria , podras salir del dolor agonico que estas sufriendo, tu embriagada alma se dirije hacia el, no sabes que estas haciendo... Pensas que todo tiempo pasado fue mejor, recordas aquellos momentos de la vida , aquellos que te hicieron feliz y otros que no pensas ni recordar..
El tunel es largo y estrecho, solo lo recorres, no tenes vista de ninguna otra dimensión, todas las almas que algun dia se te acercaron hoy se te alejaron , ¿por qué? te preguntas... esa respuesta ella la tendra.
La princesa que un dia te abrio las puertas de su reino, pero despues te las cerró. Miras fijo al piso , miras fijo el camino, no ves nada..
Mareas desenfrenadas te ahogan, navegas solo como un naufrago en altmar, que esta buscando la tierra para poder sobrevivir, solo que vos estas buscando ese amor para sobrevivir, ese amor que te esta llevando hacia esta dimension. ¿Qué dimensión? la dimensión oscura del dolor.
Seguis por este tunel sin escapatoria (por ahora), el veneno que consumiste te esta tirando para atras , estas agonizando otra vez..
Mi Soledad ansiosa y absoluta vacilaba en un medio invencible, mis palabras , mis rezos hacia vos oscilaban entre el amor mas puro y el odio mas desenfrenado. Yo queria buscar refugio en algun ricon, lejos de todo los males , de esos males que son sinonimos a tu amor. Tu cielo tempestuoso , tu sol sombrio, y tu luna opaca me conquistaron , me secuestraron , y sin pagar rescate me soltaron, me devolvieron al tumulto oscuro de injusticias , soledades y sueños conquistados por vacios enormes.
Tu efimera vida feliz esta terminando y sola esta descansando, pero no tranquila, ya que sigue enfrentando a esa inmensa tristeza que penumbra tu vida..
Estoy caminando solo sin un destino y no estoy armando ningun camino, lo intento pero no puedo , duras cadenas me ahorcan y asfixian mis sentido. Veo, Siento, Esucho, Huelo y Saboreo de a poco la derrota , añoro el pasado , corro tras el viento, me escapo (por la oscuridad) del odio infinto que vos generas.
Que te vale ser mas fuerte si no sabes esquivar los tacles que traban a tu corazon.
Mi alma va a volar por otra dimension , de mi nada quedara, el vacio no me aguantará , este tunel se va a cerrar, la cascada de mis ojos ya no mojará, de mis recuerdos del pasado no se formara una vida nueva, se van a formar dolores sin triunfo.
El tunel se acaba , cada nueva esperanza que siento me hace ver de manera distinta el pasado, tengo la oportunidad de salvarme, el encadilamiento me impido ver inmediatamente tu alma solitara que me acechaba, tu mano me alcanza, pero me niego a recibirla, otro sufrimiento no quiero, quiero que termine este dolor de una vez, y con vos nunca nada se va a poder curar. Mi alma en ese tunel econtrarán...


Fede G. 2007